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***Literatura y Poesia***
"Kobutori Jiisan"
Hace mucho, mucho tiempo, vivÃa un anciano en un pueblo.
El nació con un chichón en la mejilla del cual no se preocupaba para nada. Era muy optimista.
En el mismo pueblo vivÃa otro anciano que también tenÃa un chichón en la mejilla, pero éste siempre paraba enfadado porque se acomplejaba de su defecto.
Un dÃa el anciano optimista fue a cortar leña al bosque, pasado un momento empezó a llover y decidió descansar un poco. Durmió profundamente pero se despertó al oir un ruido extraño en plena noche.
Se sorprendió mucho al ver a unos demonios celebrando una fiesta muy cerca de ahÃ.
Estaban armando un gran alboroto cantando, bebiendo y bailando.
El anciano al comienzo tenÃa mucho miedo por lo que decidió seguir viendo a escondidas, pero no pudo contener sus ganas de bailar pues le parecÃa muy agradable todo aquello.
Los demonios se sorprendieron al verlo pero continuaron bailando porque su danza era muy interesante.
Pasaron un rato agradable hasta que cantó el primer gallo.
El jefe de los demonios dijo: "Ya tenemos que volver a casa. Me gusta mucho tu danza por eso esta noche también ven. Voy a tomar tu chichón y si vienes esta noche te lo devolveré."
El anciano se quedó sin su chichón, ¡ni rastros de el!. Los demonios pensaban que al anciano le gustaba su chichón y por ello regresarÃa, pero en realidad éste estaba muy contento sin él.
Cuando el anciano regresó al pueblo contó todo lo sucedido al otro anciano.
Este último lo veÃa con una mirada de envidia y dijo: "¡Voy a ir esta noche!"
Esa noche empezó nuevamente la fiesta.
Este anciano, por ser una persona sombrÃa, no se encontraba a gusto y no pudo bailar, en realidad detestaba el baile.
Al verlo, poco a poco los demonios empezaban a disgustarse.
El jefe de los demonios le dijo: "¡Te voy a devolver tu chichón y vete inmediatamente!"
De esta manera, este anciano se quedó para siempre con los dos chichones por ser estrecho de espÃritu y de corazón.
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Odaimek activo
4.11.07 13:15
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"El dios de la pobreza y el dios de la fortuna"
Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo vivÃa un hombre muy trabajador. Este a pesar de trabajar tanto vivÃa en la miseria ya que el dios de la pobreza habitaba tambÃen la misma casa.
Un dÃa decidió dejar de trabajar, cansado de ver que su situación no mejoraba en nada.
Todo el pueblo al ver que este hombre habÃa perdido las esperanzas en una mejora de su situación decidieron presentarle una mujer que lo acompañe y para la cual continúe luchando por la vida, con quien se casó.
Ella era muy trabajadora.
El hombre que no querÃa que sólo ella trabaje, empezó nuevamente a trabajar con todos sus ánimos.
El dios de la pobreza al verlos esforzarse tanto dijo: "Cada dÃa se me hace más difÃcil vivir aquÃ, ellos esforzándose tanto y mientras yo esté en esta casa no podrán dejar de ser pobres."
Al final de dicho año, el dios de la pobreza se encontraba llorando en el desván de la casa, la pareja al notarlo fueron a ver qué ocurrÃa.
Ellos se sorprendieron y le preguntaron: "¿Quien eres?".
El les contestó: "Soy el dios de la pobreza. Durante mucho tiempo he vivido aquà pero ustedes trabajan tanto que muy pronto tendré que abandonar esta casa ya que vendrá el dios de la fortuna."
Ellos al escucharlo se sintieron muy tristes puesto que él era el dios que cuidaba la casa durante mucho tiempo. Lo invitaron a bajar a la habitación.
El hombre le dijo: "Queremos que se quede aquà con nosotros para siempre porque ésta es su casa", la mujer insistio : "SÃ, está bien".
El dios de la pobreza se puso muy contento ya que era la primera vez que alguien lo habÃa tratado con tanto afecto.
En ese momento vino el dios de la fortuna y dijo "¡TodavÃa estás aquÃ! ¡Fuera, rápido!
El dios de la pobreza contestó ¡No! ¡Esta casa es nuestra! y se abalanzó sobre el dios de la fortuna, pero no podÃa competir con él porque era muy delgado y el dios de la fortuna muy gordo.
Al ver eso los esposos le ayudaron y echaron de la casa al dios de la fortuna.
Este no entendÃa nada de lo que acontecÃa. Se preguntó a sà mismo: " Yo soy el dios de la fortuna ¿No?"
Al final, nunca pudieron llegar a ser ricos, pero, vivieron felices para siempre.
El dios de la pobreza todavÃa vive en el desván de la casa.
¡Y colorÃn colorado este cuento se ha acabado!.
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Odaimek activo
27.9.07 16:22
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"Tsuru no Ongaeshi" cuento
"Tsuru no Ongaeshi" Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobre. Un día el anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa. El anciano se compadeció al verla y decidió soltarla. Esa noche le contó a su mujer sobre lo ocurrido y ella le dijo: "Hiciste bien. Yo también estoy contenta", y los dos se pusieron alegres. En ese momento, alguien llamó a la puerta: "toc toc...", el anciano salió y encontró a una chica muy bonita que dijo: "Me desorienté en el camino, ¿Podría quedarme en su casa esta noche?". Los ancianos que eran muy amables no dudaron en invitarla a dormir. Esa noche los tres conversaron y ella les contó que no tenía casa a donde ir ni familia con quien estar. Los ancianos le propusieron: "¡Queremos que seas nuestra hija!" Ella se puso muy contenta. Al rato los tres se fueron a descansar. Al día siguiente, la chica se levantó muy temprano para preparar el desayuno, pero no había ni arroz ni "miso"(*1). En ese momento, la chica divisó un telar en una habitación contigua y en unos instantes se empezó a oir el sonido del telar mecánico. Cuando los ancianos se despertaron, la chica les entregó una pieza de tela bellísima diciéndoles: "vendan esta tela y compren lo necesario para vivir". Ellos se sorprendieron y estuvieron muy contentos. El anciano recibió mucho dinero a cambio de la pieza de tela, ya que ésta era muy bonita, y compró lo necesario para vivir además de un peine muy bonito para la chica. Esa noche los tres estaban muy contentos y se quedaron conversando hasta muy tarde. En eso el abuelo dijo: "Ya vamos a dormir", pero la chica contestó: "Yo voy a continuar trabajando un poco más". Los ancianos se sorprendieron y le dijeron: "¡No! hoy ya no trabajes! es mejor que descanses". La chica contestó: "Quiero hacer más piezas de tela para ustedes pero quisiera pedirles un favor, no entren a la habitación cuando esté trabajando.". El anciano preguntó sorprendido: "¿Cómo? ¿No podemos verte trabajar?". La chica contestó: "No, por favor, quiero que me prometan que no lo harán." Los ancianos no entendían la razón por la cual la chica les pedía eso pero asintieron con la cabeza. La chica tejía cada noche una pieza de tela que se vendían como "pan caliente", pero cada día se ponía más delgada y no tenía ánimo. El anciano le decía: "¡Tienes que descansar, no trabajes demasiado!", pero la chica respondía: "Voy a seguir trabajando sólo un poco más" y entraba en la habitación. Los ancianos no podían dormir pensando en la salud de la chica. Una noche, el anciano no pudo contenerse y dijo: "Voy a verla", la anciana replicó: "Tenemos que cumplir con nuestra promesa". El anciano, haciendo caso omiso a su mujer, se dirigió a la habitación en donde se encontraba trabajando la chica. Miró a través de la puerta que estaba entreabierta y para su sorpresa divisó a una grulla trabajando en el lugar. La grulla utilizaba su pico para quitarse plumas, las cuales las utilizaba para decorar las hermosas piezas de tela que hacía. Esta advirtió que estaba siendo observada y se disfrazó nuevamente de mujer. La chica abrió la puerta y se dirigió al anciano: "Yo soy aquella grulla que salvó de la trampa. Por salvarme la vida quise devolverle el favor y para ello se me dió la oportunidad de convertirme en un ser humano por una sóla vez y venir aquí, pero ya no puedo permanecer aquí con ustedes. Deseaba convertirme en su hija para siempre". La chica volvió a tomar su apariencia original de grulla y levantó vuelo. El anciano al verla volar pensó: "Perdóname. ¡No nos olvides!" y le lanzó el peine que le había regalado a la "chica". La grulla lo cogió y se fue volando. ¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.! (*1)"miso" : pasta de soja fermentada muy utilizada en diversas comidas japonesas.
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Odaimek activo
12.9.07 22:13
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"Los Doce Signos del Horóscopo Oriental"
Hace mucho, mucho tiempo, vivÃa un dios en el fondo de una montaña.
Un 30 de diciembre, dicho dios envió unas cartas a todos los animales del paÃs.
Estos la recibieron al dÃa siguiente.
La carta decÃa: "El primero de enero por la mañana, quiero que vengan aquÃ, y según el orden en que lleguen, del primero al décimo segundo, designaré su jerarquÃa entre todos los animales, correspondiéndole a cada uno un año".
Los animales estaban muy animados con la carrera. Todos pensaban:"¡De todas maneras seré el jefe!", pero un sólo animal, el gato perezoso, no leyó la carta, sino que la rata le "informó" sobre el asunto.
Pero la rata traviesa, en lugar de decirle al gato que el primero de enero deberÃan de llegar al lugar designado, le mintió diciéndole que la fecha de llegada era el segundo dÃa de enero.
El gato le agradeció por la información.
Todos los animales decÃan: "Mañana tengo que levantarme muy temprano, por eso ya me voy a dormir".
Asà lo hicieron todos, excepto el toro que dijo: "Yo ya voy a salir porque soy lento caminando".
La rata que estaba viendo eso, trepó al lomo del toro y dijo: "¡está muy cómodo aquÃ!"
El toro sin darse cuenta, siguió caminando.
El resto salió a la mañana siguiente.
Todos se dirigieron corriendo a la casa del dios.
A la salida del sol del nuevo año, apareció primero el toro en el lugar fijado. ¡No, no fue el toro, fue la rata!
Esta saltó a tierra desde el lomo del toro y dijo,"¡Dios! ¡FelÃz Año Nuevo!"
El toro se sintió humillado.
Los otros animales llegaron sucesivamente.
El dios les dio la bienvenida y anunció: "El primer lugar es para la rata, le siguen el toro, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y por último, el jabalÃ".
Asà empezó la fiesta de los animales elegidos. En ese momento apareció corriendo el gato, muy furioso y dijo: "¡Conque me has engañado!", refiriéndose a la rata.
Esta huyó en cuanto vio al gato, quien no pudo contener su cólera porque no pudo ser elegido. Por eso todavÃa el gato sigue persiguiendo a la rata.
¡Y colorÃn colorado este cuento se ha acabado!
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Odaimek activo
29.8.07 20:56
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El honor del samurai - Takashi Matsuoka
En 1861 Japón se ha visto forzado a abrir las puertas a Occidente, con el consecuente choque entre ambas culturas. En el puerto de Edo se reúnen barcos extranjeros en busca de oportunidades en esas tierras; uno de ellos transporta a un grupo de americanos cuyo objetivo es llevar la palabra de Dios al pueblo nipón. Para dos de estos misioneros, sin embargo, el viaje supone algo más: la joven Emily Gibson desea dejar atras un pasado incomodo e iniciar una nueva vida; Matthew Stark tiene algo que ocultar bajo su pacifica apariencia. El destino de ambos se cruza con el de Genji, un joven samurai heredero del clan Okumichi. Su amistad con los foráneos despierta el recelo de otros clanes, que declararán la guerra abierta a Genji. Ayudado por sus dos nuevos amigos y su amante, la geisha Heiko, éste defenderá su posición sorteando intrigas y traiciones.
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Morgana activo
29.8.07 20:55
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Momotaro, el niño que salio de un melocotón
Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar de Japón vivÃa una pareja de ancianos.
Un dÃa el anciano salió a la montaña a recoger leña mientras que la ancianita fue al rÃo para lavar ropa. De repente, la ancianita vió que un enorme melocotón bajaba por el rÃo, aguas abajo. Ella lo recogió y se lo llevó a casa.
El anciano al llegar a casa se sorprendió al ver tan enorme melocotón y dijo: "¡Qué melocotón tan grande!, ¿lo cortamos? y la anciana contestó: "¡SÃ, vamos a cortarlo!" Pero antes de cortarlo, el melocotón empezó a moverse y de su interior salió un niño.
Los ancianos se sorprendieron al ver a un niño salir de aquel enorme melocotón, pero también se alegraron porque como no tenÃan hijos, ese niño se convertirÃa en su único hijo. "¡Lo llamaremos Momotaro! porque nació de un "momo", dijo la anciana.
Momotaro comÃa mucho y creció fuerte y robusto. Nadie podÃa rivalizar con él. Era bueno y ayudaba a sus padres en todo lo que le pedÃan, pero habÃa algo que preocupaba a los ancianos: Momotarono aún no habÃa pronunciado ni una sola palabra.
Por aquella época, unos demonios estaban causando alboroto y cometiendo fechorÃas por todo el pueblo, y Momotaro se indignaba y pensaba que: "¡Esta situación no lo puedo tolerar!".
Un dÃa, de repente comenzó a hablar y dijo a sus padres: "¡Voy a castigar a los demonios! Me tenéis que ayudar a preparar mis cosas para salir a buscarlos." Los ancianos se quedaron sorprendidos al escuchar por primera vez la voz de Momotaro. Asà que ayudaron a su hijo y le dieron ropas nuevas y "kibi dango" para que pudiera comer durante el viaje.
Momotaro partió hacia la isla de los demonios. Los ancianos rezaban para que su hijo se encontrara sano y salvo.
Momotoro se encontró en el camino con un perro. El perro le dijo: "¡Oye! Dame un "kibi dango" por favor. Si me lo das te ayudaré en lo que sea". Momotaro le entregó un "kibi dango" y empezaron a caminar juntos.
Poco después se encontraron con un mono, el cual pidió a Momotaro lo mismo que el perro. Momotaro cogió un "kibi dango" y se lo entregó, y los tres empezaron la marcha nuevamente.
En el camino a la isla del demonio, encontraron a un faisán, el cual pidió lo mismo que los anteriores y se unió al grupo.
Pasaron unos dÃas y llegaron por fin a la "isla de los demonios". El faisán realizó un vuelo de reconocimiento y al volver dijo:"Ahora todos están tomando Sake". Momotaro pensó que era una buena ocasión y dijo:"Vamos".
Pero no podÃan entrar porque el portón estaba cerrado. En ese momento el mono saltó el portón y abrió la cerradura.
Los cuatro entraron a la vez y los demonios quedaron sorprendidos al verlos. El perro mordió a un demonio, el mono arañó a otro mientras que el faisán picoteaba a un tercero.
Momotaro dio un cabezazo al jefe de los demonios y le dijo: "¡No hagási más cosas malas!". Los demonios contestaron: "¡Nunca más lo haremos!, ¡perdónanos!".
Momotaro los perdonó y recobró el tesoro robado, volviendo a casa sano y salvo con sus amigos y repartiendo las riquezas entre la gente del pueblo.
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Odaimek activo
27.7.07 16:21
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MURASAKI SHIKIBU
Murasaki Shikibu es uno de aquellos seres cuya vida llega a confundirse con la ficción. Poco se sabe de ella, y sin embargo hay muchos datos al alcance para poder apostar que la leyenda supera con creces la realidad.
Su nombre es lo primero en ella que no es real, sino un seudónimo, formado por las palabras Shikibo-sho, que se refiere al cargo de su padre en la corte, y Murasaki, que se refiere al principal personaje femenino de su novela, es el nombre del tinte de una planta, la púrpura imperial.
Nació en el año 978 no se sabe donde. Su padre, Fujiwara no Tametoki, perteneciente a la mediana nobleza, le dio una educación excelente y la niña sobresalió por su gran inteligencia. Su infancia no fue muy feliz, pues se quedo huérfana a los pocos años y después perdió también a su hermana mayor. Se casó con Fujiwana no Nobutaka, que también murió poco después victima de una virulenta epidemia, dejándola sola al cuidado de sus dos hijas. Tras la muerte de su marido se retiró durante cuatro años para vivir en soledad, y a su regreso a la vida de sociedad entró a formar parte de la corte de Akiko, segunda esposa formal del emperador Ichijo.
En este contexto, Murasaki Shikibu escribió la que está considerada la novela más antigua de la literatura universal, “Genji Monogatari”, “La novela de Genji”.
A lo largo de 54 capÃtulos, 4.200 paginas, nos narra la vida del prÃncipe Hikaru Genji (PrÃncipe brillante) y de sus descendientes, convirtiendo sus aventuras amorosas en una crónica social de la corte de la época, retratando las costumbres y los modos de una forma magistral.
De la novela se extrae una melancolÃa existencial motivada por el contraste entre el refinamiento aristocrático y las bellezas de la naturaleza y los sufrimientos y miserias originadas e impuestas a los sentimientos de los personajes femeninos, vÃctimas de una sociedad poligámica. El sentimiento de efimeridad que confiere a la narración la filosofÃa budista que se acentúa hacia el final de la obra contribuye a esta sensación.
Es un texto maravilloso para sumergirse y comprender el Japón de la era Heian.
No se sabe a ciencia cierta en que año murió. Algunos datos indican el año 1014, otras fuentes citan el año 1025.
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Morgana activo
16.7.07 19:14
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